En logística, aprender ya no puede ser una actividad ocasional. Tiene que convertirse en una capacidad organizacional.
La logística está viviendo una transformación acelerada. Tecnología, automatización, nuevas expectativas de los clientes y cambios en la forma de trabajar están modificando no solo los procesos, sino también las capacidades que las organizaciones necesitan para seguir siendo competitivas.
Durante el panel “Eficiencia, productividad y crecimiento: el rol de la logística”, una pregunta invitó a reflexionar sobre cuáles son los pilares fundamentales que permitirán llevar a la industria a un siguiente nivel de mejora. Entre las respuestas aparecieron conceptos que considero especialmente relevantes: capital humano, conocimiento profundo de la operación, tecnología para tomar mejores decisiones, capacidad de liderar múltiples generaciones y equipos diversos, colaboración entre distintos actores y cercanía permanente con el cliente.
Aunque parecen desafíos diferentes, existe un elemento que los conecta: la capacidad de aprender y adaptarnos continuamente.
De capacitar a desarrollar capacidades
Chile ha avanzado en materia de formación. Durante 2024, 787.641 personas accedieron a capacitación a través de SENCE, un 11% más que el año anterior. De ellas, 558.508 lo hicieron mediante Franquicia Tributaria y 162.615 participaron en cursos en línea.
Sin embargo, el desafío para las organizaciones no debiera medirse solamente por el número de cursos realizados o las horas de capacitación acumuladas.
Capacitar no siempre significa aprender, y aprender no necesariamente significa transformar.
El verdadero valor aparece cuando ese conocimiento puede aplicarse en el puesto de trabajo, mejorar una decisión, resolver un problema, fortalecer la seguridad, elevar la productividad o entregar una mejor experiencia al cliente.
Reconocer también el aprendizaje que ocurre trabajando
En logística existe un enorme conocimiento construido desde la experiencia. Personas que conocen procesos, equipos, clientes y contingencias porque han aprendido durante años haciendo.
Por eso resulta relevante conectar la formación formal con mecanismos que reconozcan esas competencias. ChileValora permite evaluar y certificar competencias laborales independientemente de cómo fueron adquiridas. Además, Transporte y Logística representa un 9% de las certificaciones otorgadas históricamente por sector, ubicándose entre los sectores con mayor participación.
Esta mirada también nos recuerda que desarrollar talento no significa comenzar siempre desde cero: significa reconocer lo que las personas ya saben, identificar las capacidades que necesitarán mañana y generar oportunidades para seguir desarrollándolas.
Aprender desde la operación y desde el cliente
El aprendizaje continuo tampoco puede quedar exclusivamente en una sala de capacitación.
Necesitamos líderes y equipos capaces de comprender profundamente la operación, utilizar nuevas tecnologías para tomar mejores decisiones, escuchar al cliente y evaluar permanentemente los procesos para detectar dónde podemos hacerlo mejor.
Esto exige acercar también la academia a la empresa, fortalecer la colaboración entre distintos actores y generar espacios donde el conocimiento pueda circular. Una idea planteada durante el panel me pareció especialmente gráfica: compartir aprendizajes y experiencias como quien entrega el testimonio en una carrera, permitiendo que otros continúen avanzando.
Una ventaja difícil de copiar
En mi experiencia trabajando con personas y operaciones, he aprendido que una iniciativa de formación adquiere verdadero valor cuando sus resultados comienzan a observarse en la forma de liderar, operar, colaborar y resolver problemas.
Por eso, además de medir horas de capacitación, deberíamos preguntarnos: ¿qué nuevas capacidades desarrollamos?, ¿se están aplicando?, ¿mejoraron nuestros procesos?, ¿generaron movilidad y desarrollo?, ¿contribuyeron a productividad, seguridad, calidad o servicio?
La tecnología seguirá avanzando. Los procesos seguirán cambiando. Y nuestros clientes continuarán elevando sus expectativas.
La diferencia estará en qué tan rápido seamos capaces de aprender de esos cambios.
Porque en la logística del futuro, la ventaja competitiva no estará solamente en saber más, sino en tener organizaciones capaces de aprender, aplicar y evolucionar permanentemente.
Gladys Contreras
Gestión de Personas | Desarrollo Organizacional
Fuentes: SENCE – Cuenta Pública Participativa 2024 · ChileValora – Estadísticas de certificación por sector







